A veces me pregunto por que las mejores cosas duran tan poco, un beso, una mirada, una canción, un rato al lado de la persona que amamos, una vida...
Vistas de página en total
martes, 15 de abril de 2014
viernes, 11 de abril de 2014
Decreto tú despido
Hoy me aferro a ti, tan silenciosa y vana, lloro por que existes, me duele que habites en mi mundo, que profanes aquellas cosas que jamás quiero perder, siento rabia al no poder contenerme,e impotencia por no lograr sacarte de mi, es más como una necesidad innecesaria, algo involuntario.
Mis pensamientos no son claros, siento que conquistas mi mundo y poco a poco me acabas. Tú, tan silenciosa y falaz como algún cáncer, barres mi optimismo y te llevas a cuestas mis ganas de vivir, !sube ese ego nuevamente¡, !regresa esa vida que por tanto tiempo me robaste¡, ¿que ganaras con eso?, acabaras por quedarte sin un cuerpo, sin un alma, sin una vida a quien mortificar y quedaras vagando buscando nuevas victimas.
Trato de reírme, estoy bien, por unos días quizá, hasta que vuelvo a ver tu rostro, aquel infame, ese guarro carácter, esa sonrisa de satisfacción al pudrir mi alma engañada por tus manos tentadoras de sabiduría.
Déjame algo para disfrutar, apártate de mi vista, no te guardaré rencor simplemente llevare tu recuerdo clavado en mi mente, siempre rogando a que no regreses tan silenciosamente como en nuestro primer "encuentro".
Gracias por recordarme que eres nociva para mi existencia...
Jorge E. Carmona
Mis pensamientos no son claros, siento que conquistas mi mundo y poco a poco me acabas. Tú, tan silenciosa y falaz como algún cáncer, barres mi optimismo y te llevas a cuestas mis ganas de vivir, !sube ese ego nuevamente¡, !regresa esa vida que por tanto tiempo me robaste¡, ¿que ganaras con eso?, acabaras por quedarte sin un cuerpo, sin un alma, sin una vida a quien mortificar y quedaras vagando buscando nuevas victimas.
Trato de reírme, estoy bien, por unos días quizá, hasta que vuelvo a ver tu rostro, aquel infame, ese guarro carácter, esa sonrisa de satisfacción al pudrir mi alma engañada por tus manos tentadoras de sabiduría.
Déjame algo para disfrutar, apártate de mi vista, no te guardaré rencor simplemente llevare tu recuerdo clavado en mi mente, siempre rogando a que no regreses tan silenciosamente como en nuestro primer "encuentro".
Gracias por recordarme que eres nociva para mi existencia...
Jorge E. Carmona
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)