... Llegó el día en que todo se detuvo ante mi mirada absorta, voltee y escarbe en mi pasado. Al principio no me gusto nada, pues todo estaba cargado de ponzoña, de dolor, de desprecio total hacía lo terreno, mis pasos estaban vacíos, no tenían rumbo aunque no era un total fracaso.
Sentí mucho miedo <<¿Normal?>> temía ser un fracasado aunque ¿que malo podía pasar? ya había vivido esto, nada podía cambiar pero lo ignoraba. Me dí cuenta que era un joven apuesto, muy varonil, buen mozo, con un penacho algo chistoso que comenzaba no muy lejos de mi frente. Tenia lo que todo hombre quisiera tener (a simple vista y sin ver más allá de mi mismo), parecía sorprender a todo aquel que se atreviera a dirigirme la palabra.
-Se peguntaran <<Che, ¿cual es el problema, acaso soy desagradecido?>>, Nada de eso, simplemente habían cosas que pudieron haber tenido y me arrepiento. Un amor ¿será?. A caso ¿me hizo falta que alguien llegará, revolcara mi mente, mi corazón y mis sentimientos de tal manera que me hiciera sentir vivo?. Mis manos ya arrugadas por el paso impune de los días y las cicatrices en todo mi cuerpo eran no más que una prueba de mi no tan apartada experiencia. Pude haber hecho más, mucho más por mi vida, mucho más por el amor, haberla disfrutado tan solo un poco, pero me dedique a ser un ciervo, leal, fiel a mi trabajo, serví a los demás, simplemente casi 40 años de mi vida gastados, llenando el bolsillo de alguien que posiblemente no se preocupaba por mi, alguien que teniendo su arrogante familia nunca se digno a tenderme la mano...
Ahora muero solo, mientras un pitido suena simultáneamente a mis leves palpitaciones que se hacen sentir. Pasa mi vida por mis ojos y entiendo que despues de mi muerte no habrá nadie que me llore...
-Dedique mi vida a trabajar, no supe de algo más que no fueran números, encerrado en una oficina, pasó mi vida sin que yo me diera cuenta y ahora el peso de esos años me cobran con creces por no haber pasado por esta vida como alguien "vivo".
La voz de la razón...
Jorge E. Carmona
No hay comentarios:
Publicar un comentario