Alma de tango,
encadenado a tus ojos sublimes
aliviando mis penas y sangrando las heridas que tu partida causa en mi alma.
Como dueles, carajo! como dueles muchachita infame,
¿Por qué te has ido? pregunta mi corazón deprimido y encadenado a tu recuerdo.
¿Quién dijo que las milongas te cantaban?, ya ni el tango me habla de tus pasos
taciturno vivo ahora, el vicio que me acompaña vuela de mano a mano con su aire nefasto y no se que decirle.
Me gritan fantoche por la calle, las palomas huyen al sentirme, mis vestiduras arden como el fuego
Y sólo en mi olvido camino sin rumbo con mi alma de tango...
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